El relevamiento, realizado entre el 25 y el 28 de abril de 2026 sobre 440 casos en la provincia , muestra un dato contundente: casi 7 de cada 10 fueguinos están en contra de que Melella busque la re-reelección. El 41,1% se manifiesta muy en desacuerdo y el 28,3% en desacuerdo, acumulando un rechazo total del 69,4%. En contraste, apenas el 17,8% acompaña la iniciativa (página 5).
Pero el rechazo no es solo político, sino también contextual. Según la misma encuesta de Zuban Córdoba, el 72,4% considera que no es pertinente que Melella impulse su re-reelección en las condiciones económicas actuales de la provincia, frente a un 16,6% que sí lo cree adecuado (página 6). La lectura es clara: la sociedad no solo dice que no, sino que entiende que no es el momento.
Y ese “no es el momento” tiene raíces profundas.
Tierra del Fuego atraviesa una situación crítica: problemas en la obra social, tensiones salariales, dificultades financieras y una economía que golpea de lleno en la vida cotidiana. En ese escenario, la discusión sobre la continuidad política de Melella queda relegada frente a urgencias mucho más concretas.
Los propios datos de la encuesta lo reflejan. Entre quienes rechazan la re-reelección, las prioridades son claras: sanear la deuda de la obra social (19,6%), estabilizar las finanzas (17,8%), garantizar transparencia (17,2%) y generar empleo (14,3%) (página 7). La agenda social está enfocada en resolver problemas estructurales, no en debates institucionales.
Este panorama se completa con una evaluación general muy negativa de la gestión. El 70,3% de los fueguinos considera que la provincia va en el rumbo incorrecto, mientras apenas el 17,9% cree que el camino es el adecuado (página 4). El desgaste no es puntual: es integral.
La encuesta de Zuban Córdoba no deja lugar a dudas. La re-reelección de Melella no solo carece de respaldo, sino que además aparece en contradicción directa con las preocupaciones reales de la sociedad.
En un contexto de crisis económica y social, donde la ciudadanía reclama orden, gestión y respuestas concretas, avanzar en una agenda de continuidad política no solo genera rechazo: profundiza la distancia entre el gobierno y la gente.
La discusión de fondo ya no es electoral. Es sobre el rumbo. Y hoy, para la mayoría de los fueguinos, ese rumbo necesita cambiar.