Lo que la gestión provincial anunció con bombos y platillos hace apenas unas semanas como un logro histórico para la soberanía energética junto a la empresa estatal Terra Ignis, terminó convirtiéndose en un preocupante e histórico repliegue. Los yacimientos convencionales de la zona norte, que habían vuelto a registrar actividad tras la salida definitiva de YPF, quedarán totalmente paralizados el próximo primero de junio ante la imposibilidad técnica de sostener las tareas diarias.
La firma Velitec no pudo contener la sangría de trabajadores ni garantizar el personal mínimo requerido para la continuidad de la explotación petrolera. Ante este vacío de operarios, la respuesta logística de las contratistas fue inmediata y contundente: los camiones de la firma ALMAR ingresaron al área para realizar el denominado "baje de equipos", cargando en sus acoplados los trailers habitacionales, oficinas móviles y talleres de campaña que daban vida al yacimiento.
La retirada de la infraestructura deja al descubierto la falta de previsión y la improvisación en el manejo del convenio entre la petrolera estatal fueguina y la operadora privada. Con los pozos a punto de quedar inactivos y el equipamiento logístico volviendo a las rutas en dirección contraria a la producción, el costo político recae con fuerza sobre las autoridades gubernamentales, que vuelven a ver frustrado su intento de reactivar un sector clave para el goteo diario de regalías y la economía fueguina.