El hallazgo de una mochila cargada con municiones en el aeropuerto de Ushuaia encendió el debate sobre la rigurosidad de los controles en las terminales de transporte de la provincia. La intervención de la División Servicios Especiales de la Policía fue clave para neutralizar la situación, pero el hecho dejó flotando una profunda preocupación entre los usuarios y el personal aeroportuario ante la facilidad con la que elementos de alta peligrosidad pueden circular en áreas restringidas o de tránsito masivo de pasajeros.
Según fuentes policiales, el aviso se dio de manera preventiva tras notar un equipaje de mano sin custodia. Al aplicar los reactivos y la inspección ocular correspondiente, los efectivos de Servicios Especiales descubrieron las municiones, procediendo a su inmediato secuestro y resguardo bajo cadena de custodia judicial. El hallazgo provocó demoras momentáneas en el flujo de pasajeros y obligó a extremar la vigilancia en los mostradores de embarque durante varias horas.
"Que aparezca una mochila con balas en un sector público del aeropuerto es sumamente grave; no podemos normalizar que estas cosas pasen sin que nadie sea detectado a tiempo", señalaron fuentes cercanas a la investigación. La Justicia Federal ya tomó intervención en el caso para determinar si las municiones pertenecen a algún miembro de una fuerza de seguridad que olvidó su equipaje o si se trata de un intento de contrabando o traslado ilegal de armamento que falló a último momento en los pasillos de la aeroestación sureña.