La Base Naval Integrada de Ushuaia vuelve a colocarse en el centro de las prioridades de la política exterior argentina, traccionada por un fuerte proceso de alineamiento internacional de la Casa Rosada con los Estados Unidos. En este marco de sintonía fina, el presidente Javier Milei tiene previsto concretar un nuevo viaje a Washington durante el segundo semestre del año. El propósito principal del periplo presidencial será dinamizar la agenda común en defensa y, de manera muy particular, avanzar en los aspectos técnicos y económicos que viabilicen la obtención de fondos externos para la base de la capital fueguina.
La culminación de este ambicioso proyecto de infraestructura no solo representa un salto cualitativo sin precedentes para las Fuerzas Armadas en materia de control, patrullaje y custodia de las aguas territoriales argentinas, sino que persigue un objetivo de mediano y largo plazo aún mayor: transformar definitivamente a Ushuaia en el centro de abastecimiento, reparaciones y servicios logísticos de referencia para todas las naciones del mundo que operan campañas científicas en la Antártida. Con esto, el país aspira a competir de manera directa y con ventajas comparativas insalvables frente a otros puertos competidores de la región austral.
La agenda bilateral del mandatario incluirá encuentros de alto nivel con funcionarios del Departamento de Defensa y del Comando Sur norteamericano, organismos que ya han manifestado en reiteradas ocasiones su interés y preocupación por la seguridad hemisférica en las rutas marítimas del extremo sur. Las negociaciones no solo contemplan el desembolso de capitales para la obra civil y los muelles de la base, sino también la transferencia de tecnología y equipamiento de monitoreo marítimo para optimizar las tareas de control contra la pesca ilegal y otras actividades no autorizadas dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina.