La política exterior respecto a la causa Malvinas suma un hito sumamente polémico. En las últimas horas trascendió que el viceministro Juan Manuel Navarro tomó contacto directo con el representante diplomático del Reino Unido, David Cairns, para excusar al Gobierno nacional por la aparición de pancartas soberanas en la máxima cita del fútbol mundial.
La maniobra gestada por el canciller Pablo Quirno pretendió evitar que la visibilización del histórico reclamo derivara en una tensión política con la Corona Británica. Sin embargo, el encubrimiento de la gesta y la sobreactuada neutralidad del Ejecutivo nacional fueron leídos en la provincia de Tierra del Fuego como un acto de tibieza y subordinación diplomática hacia la potencia colonialista que usurpa las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur.
A la par del repliegue diplomático, la Conmebol abrió formalmente un sumario contra el Club Atlético Tigre por haber exhibido la clásica pancarta malvinera. La posibilidad de que el club sufra multas monetarias por afirmar que las islas pertenecen al suelo patrio generó un rechazo masivo en las redes sociales y estadios del país, acusando a los dirigentes deportivos y diplomáticos de censurar el sentimiento nacionalista.