BUENOS AIRES. El Poder Ejecutivo volvió a poner en el centro del debate público la reestructuración profunda del sistema financiero nacional. Durante su última intervención, el jefe de Estado catalogó a la reforma del Banco Central de la República Argentina (BCRA) como la iniciativa más trascendental y prioritaria de su agenda parlamentaria para lo que resta del período legislativo.
La propuesta del oficialismo apunta a desmantelar de manera definitiva los mecanismos tradicionales de financiamiento público y sepultar la emisión de moneda destinada a cubrir el déficit del Tesoro Nacional.
Desde la Casa Rosada indicaron que el proyecto normativo se sostiene sobre tres pilares fundamentales:
Fin de la emisión espuria: Prohibición por ley de cualquier tipo de asistencia monetaria, directa o indirecta, al Poder Ejecutivo.
Autonomía institucional: Independencia jurídica y operativa absoluta del organismo frente a las decisiones de la gestión de turno.
Estabilización de precios: Mandato único focalizado en resguardar el poder adquisitivo y el valor del signo monetario local.
El mandatario enfatizó que esta reforma representa el corazón de su programa económico para eliminar las presiones inflacionarias históricas del país. Sin embargo, para convertirla en ley, el oficialismo deberá tejer acuerdos con bloques de la oposición dialoguista para asegurar los votos necesarios en el Congreso.
"Se trata del proyecto definitivo para sanear las cuentas de la República. No hay prioridad más alta para este año que blindar la moneda y terminar con los desajustes que destruyeron el ahorro de la población", aseveraron fuentes del equipo económico de la Presidencia.